Guatemala

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lunes, 14 de octubre de 2013

Terapia gestalt para ninos

Ayudar al niño a darse cuenta de sí mismo y del mundo,

por medio de expresar sus sentimientos a través del
dibujo y la pintura. El proceso es suave y fluido,
encontrando un equilibrio entre dirigir y guiar la sesión.



Los dibujos pueden utilizarse en incontables formas, para una diversidad de propósitos y a diferentes niveles.El acto mismo de dibujar, sin ninguna intervención del terapeuta, es una potente expresión del yo que ayuda a establecer la propia identidad provee una vía de expresión para los sentimientos.



Una de las bellezas de la Gestalt es que no tiene una estructura rígida  estricta y encasilladora, esta nos permite guiar la sesión como mas adecuado nos parezca y se adapta a las diferentes situaciones y escenarios que se dan, sin embargo, es un poco complicado aplicarla adecuadamente desde un principio  es por esto que el libro "ventanas a nuestros niños" nos brinda la hermosa y practica herramienta de estructurar esta terapia en 14 pasos claros y concisos  que nos permiten a los aun no tan experimentados, tener un poco de estructura y realizar de manera adecuada esta tan interesante terapia.

Estos pasos son los siguientes:
1. Hacer que el niño comparta la experiencia de dibujar.
-Sus sentimientos acerca de enfrentar.
- ¿Cómo hacer la tarea?
- ¿Cómo enfrentó o continúo el trabajo?
Esto es compartir aún más el yo.


2. Lograr que el niño comente el dibujo mismo, describiéndolo a su manera. Esto es compartir aún más el yo. 
Aquí la importancia de escuchar lo que el niño nos transmite a través del dibujo. Lo que quiera decirnos de su dibujo y de la manera que él desee.
Aquí la importancia de escuchar lo que el niño nos transmite a través del dibujo. Lo que quiera decirnos de su dibujo y de la manera que él desee.


3. A un nivel más profundo, estimular en el niño un mayor auto descubrimiento.
Pidiéndole que se explaye sobre fragmentos del cuadro; esclareciendo los fragmentos, haciéndolos más obvios; describiendo las figuras, formas, colores, representaciones, objetos y personas.




4. Pedir al niño que describa el cuadro como si éste fuera él.
Usando la palabra “yo”: “yo soy este cuadro; 
yo tengo líneas rojas por todos lados y un cuadro azul al medio”.


5. Escoger cosas específicas en el cuadro para que el niño se identifique con ellas:
“sé el cuadro azul y descríbete con más detalles, que aspectos tientes, cuál es tu función, etc.”.
Involucrarse en el dibujo, que no sea un dibujo más.


6. Hacer preguntas, si es necesario, para ayudarle en el proceso: “¿qué es lo que haces?”, “¿quién te usa?”, “¿a quienes quieres más?”.
Estas preguntas surgirán de su capacidad de meterse en el dibujo junto con el niño y abrirse a las múltiples posibilidades de existir, funcionar y relacionar



7. Concentrar aún más la atención al niño y agudizar su toma de conciencia mediante el énfasis y la exageración de una o más partes de un cuadro. Estimular al niño para que llegue lejos como pueda con un fragmento específico, especialmente si hay energía y entusiasmo en usted o en el niño, o si hay alguna excepcional falta de energía o entusiasmo.
Con frecuencias hacer preguntas ayuda: ¿a dónde va ella?, ¿qué esta penando el circulo?, ¿qué va a hacer?, ¿Qué le va a pasar? Si el niño contesta “no sé”, no se desanime trasládese a otra parte del dibujo. Puede hacer uno una teoría y preguntarle al niño si es correcta o no.



8. Hacer que el niño estable un diálogo entre dos partes de su cuadro o entre dos puntos de contacto u opuestos (ej. El camino y el carro)
La creatividad del terapeuta ayudará a profundizar en los dibujos.





9. Estimular al niño para que ponga atención a los colores. Al dar sugerencias para un dibujo mientras el niño está con los ojos cerrados, se puede decir: “piensa en los colores que vas a usar”, ¿qué significan para ti los colores brillantes? ¿qué significado das a los colores obscuros?
Deseando que el niño esté lo más consciente que se pueda de lo que hizo, incluso sino no quiere hablar de ello.



10. Estar atento a claves en el tono de voz, postura del cuerpo, expresión facial y corporal respiración y silencio del niño.
El silencio puede significar censura, pensamiento, remembranza, represión, angustia, miedo o conciencia de algo.
Use estas claves para promover fluidez en su trabajo.


11. Trabajar la identificación, ayudando al niño a “reconocer” lo que se ha dicho sobre el cuadro o partes de este. Puedo preguntar: “¿siempre te sientes así?, ¿alguna vez haces esto?, ¿encaja esto con tu vida?, ¿hay algo que dijiste como rosal que podrías decir de tu persona?
La idea es refrasear de varios modos, es bueno hacerlo con suavidad.



12. Dejar el dibujo y trabajar en las situaciones de vida del niño y los asuntos incompletos que emergen del cuadro. En ocasiones esto se precipita directamente de la pregunta ¿encaja esto con tu vida? Y a veces el niño lo asociará espontáneamente con algún hecho de su existencia.
En oportunidades el niño repentinamente se pondrá muy silencioso o alguna expresión cruzará su rostro. Puedo preguntarle ¿qué acaba de pasar?, el niño hablara de algo del presente o pasado que se relaciona con su situación actual. O en ocasiones puede responder “nada”.



gestalt
13 .Estar atento a las partes faltantes o espacios vacíos en los cuadros y prestarles atención.
Porque lo que no está, también es importante.

14. Permanecer en el flujo de primer plano del niño o prestar atención a mi propio frente.
Trabajar primero con lo que es fácil o cómodo para el niño. Luego, indagar en aspectos que pueden serles más difíciles

domingo, 6 de octubre de 2013

Método Érica



Método de diagnóstico y evaluación del juego en la arena

Utilizado por psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y orientadores escolares como un procedimiento efectivo para comunicarse con los niños. Para utilizar este método se debe tener experiencia dentro del desarrollo infantil y algún conocimiento de los métodos proyectivos. 

¿Cuáles son las características de los pacientes a quienes se aplica este método?

Por lo regular se utiliza con niños entre los 3 y los 12 años. Los aspectos no verbales del método pueden responder a las tareas verbales. Es utilizado con éxito en niños sordos o niños que presentan algún tipo de trauma y maltrato. 

Este método consta de 360 diferentes juguetes de miniatura. La mayoría de niños necesita de poca motivación para empezar a construir su mundo con estos juguetes, son pocos los que mostraran conductas como hiperactividad o bien un trastorno del impulso. Por otro lado aspectos como tirar arena o destruir los juguetes puede denotar que el niño se encuentra abrumado por la situación y no se encuentra listo para funcionar dentro de la estructura de este método por lo que no resultaría productivo llevar a cabo este proceso en momentos donde se presentan estas situaciones. 



¿Cómo se lleva a cabo el procedimiento? 

En el momento que los niños entran en la sala de juegos, se les presentan los juguetes que están guardados en un armario abierto con repisas divididas en 12 compartimientos. Para que el procedimiento se lleve con éxito se deben retirar otros tipos de juguetes o materiales de la sala. Para que los juguetes sean de fácil acceso y proporcionen al niño una perspectiva global del contenido del armario, se dividen en 10 categorías: 

1. Soldados, vaqueros e indios.
2. Otras personas.
3. Animales salvajes.
4. Animales de una granja.
5. Vehículos de transporte.
6. Materiales para la guerra.
7. Construcciones.
8. Verjas.
9. Casas y árboles.
10. Objetos para interiores.

Los juguetes se ordenan a lo largo de un continuo, de los pacíficos a los agresivos, sobre los ejes verticales, sobre los horizontales se les acomoda bajo el criterio de si son móviles, activos o estáticos. Es importante proporcionar un pequeño trozo de arcilla si los niños desean crear cualquier elemento que les pueda faltar entre la colección de modelos de los que dispone. 

Entre los juguetes se incluyen: cañones, lanchas, verjas, árboles y construcciones de diferentes modelos y medidas, al igual que vehículos como carros deportivos, camiones, patrullas de policía y carrozas fúnebres. Figuras de familias conformadas por cinco integrantes como el padre, la madre y tres niños. También se debe contar con figuras para que el niño se identifique de acuerdo al orden de nacimiento. Se incluyen figuras de fantasía como un rey, una reina, ángeles, un lobo pequeño y una bruja. También hay figuras hechas en estacas de madera. Por lo general los niños con dificultad significativa en las relaciones interpersonales seleccionan las figuras de madera de modo único en vez de escoger las que tienen una mayor apariencia humana. 



¿Cómo se lleva a cabo la observación del juego? 

Sobre una estructura, el niño se encuentra con un cajón de madera lleno de arena seca y sobre el piso se encuentra con otro de arena húmeda. Cuando el terapeuta percibe que el niño está cómodo procede a darle las siguientes instrucciones: “dentro de este armario puedes ver diversos tipos de cosas. Las puedes sacar de allí y construir con ellas lo que desees en el cajón de arena. Puedes escoger cuáles son las cosas que te gustan y construir lo que tú quieras, y puedes utilizar lo mismo la arena seco o la húmeda”. 

En el momento que el niño elige un cajón, el terapeuta debe sentarse en un lugar que le permita observar y registrar su conducta sin entrometerse en el juego que el mismo desarrolla. Además debe hacer anotaciones continuas y cronológicas. 

El terapeuta mantiene una función de observador activo que intenta ser empático y estar disponible, pero sin hacer comentario alguno acerca de interpretar el juego. Cuando el niño hacen preguntas se le reflejan de nuevo con tanta frecuencia como sea posible pero si plantea preguntas específicas como: “¿qué es esto?”, con frecuencia queda satisfecho cuando se le responde: “¿qué te parece a ti que es?” No obstante, si el niño insiste en obtener una respuesta, lo mejor será decirle de forma directa: “creo que es un auto. ¿Qué crees tú que sea?”

Este método no es directivo ya que el examinador intenta ser pasivo y neutral, al mismo tiempo que se muestra interesado y apoya lo que el niño hace. El objetivo es hacer que el niño se sienta libre para expresar sus pensamientos y sentimientos. 

¿Qué límites se deben establecer?

Los límites se imponen en cuanto al tiempo y al uso de los materiales pero no se explican de forma rutinaria, a menos que exista una razón, por ejemplo maltratar o destruir los materiales y retirar los juguetes son acciones que no se aceptan. Tampoco se acepta el juego excesivo con lodo o el arrojar la arena. Si el niño comienza a arrojar arena o a desarmar un juguete con forma de animal, se le dice suavemente: “la arena no es para arrojarla”, o “el caballo no es para romperse”. Si el niño desea meterse al cajón resulta aceptable solo cuando el cajón está construido con material sólido y puede soportar el peso del niño. 

La duración máxima de la observación es de 45 minutos y el evaluador debe preparar con cuidado al niño para la terminación, dando el anuncio cinco minutos antes. Si el niño está listo antes el evaluador debe permitirlo. Sí el niño desea colocar los juguetes en donde estaban, el examinador debe afirmar suavemente que no es necesario, pero si insiste, se le debe permitir. 

¿Qué hacer después que el niño ha terminado con su construcción? 



Cuando la observación ha finalizado, el evaluador procede a preguntar al niño acerca de la construcción que realizó en la arena. Debe evitar comentarios que puedan interpretarse como crítica o elogio. La indagación comienza con preguntas como: “¿qué está pasando aquí?, o “por favor, cuéntame acerca de tu mundo”. El evaluador no debe presionarlo para que haga revelaciones. Los niños pequeños con frecuencia tienen problemas para describir y explicar de forma verbal su juego, entonces el evaluador tendrá que confiar en sus interpretaciones personales hipotéticas y simbólicas. 

¿De cuántas sesiones consta el proceso?

Las observaciones tienen lugar durante tres sesiones consecutivas. El evaluador de un modo simple, dice: “el día de hoy puedes hacer construcciones en el cajón de arena. ¿Te gustaría estar en la arena seca o en la húmeda?” Es importante señalar que las palabras juego o juguetes deben evitarse. 

El hecho de aplicar tres sesiones separadas permite observar una continuidad e incluso repetir los temas. Las comparaciones y evaluaciones proporcionarán información respecto al tipo y grado de patología. Un primer mundo no tiene la probabilidad de producir sino características superficiales. En observaciones posteriores, el niño se siente más relajado y familiarizado con frecuencia capaz de crear una escena plena de significado y bien organizada. 

Por otro lado, una serie consecutiva de construcciones desorganizadas tiene la probabilidad de ser indicativa de una psicopatología. El evaluador debe hacer anotaciones durante toda la observación acerca de qué materiales está utilizando el niño y cómo se desarrollan las construcciones o el juego de éste, para ello se utilizan formas de evaluación estandarizadas. Estas formas de evaluación se utilizan después para resumir las observaciones y para ayudar al evaluador a valorar la información que se obtuvo con respecto al niño. Además funcionan como una ayuda en la formulación del informe final y de las recomendaciones para intervenciones ulteriores. 

Evaluación del juego en la arena



Para la evaluación, se deben considerar los aspectos formales como los de contenido. Cada uno de los cajones de arena se evalúa por separado. La evaluación final se basa en la continuidad y la repetición de los elementos estructurales y temáticos. Sólo por medio del análisis, tanto de las variables formales como de las de contenido, es que surge la imagen proyectiva completa del juego. Los aspectos del método proporcionan “insight” dentro del funcionamiento psicológico del niño. 

Diferentes columnas sobre la hoja de evaluación ayudan a resumir la información del transcurso de las tres observaciones y ayudan al especialista a formular hipótesis e impresiones relacionadas con el diagnóstico, sobre las cuales se realizan las recomendaciones finales. 

Interpretación de los aspectos formales 

Estos incluyen los siguientes factores:
1. Selección y tratamiento de la arena.
2. Número de juguetes y categorías de ellos que se utilizan.
3. Nivel de desarrollo dentro del juego en la arena.
4. Cambios y correcciones.
5. Límites de tiempo.
6. Niveles de la composición.

Las comparaciones entre los resultados de los tres cajones de arena ayudarán al evaluador a valorar tanto el origen como la gravedad del problema. Si por ejemplo las tres construcciones en el cajón de arena muestran un mejoramiento gradual, esto puede significar que las dificultades del niño sean de naturaleza más reactiva y transitoria. Por otro lado, una serie de tres mundos desorganizados, sin recuperación aparente en el transcurso de las tres sesiones, puede sugerir una psicopatología más grave. 

Los aspectos que se evalúan en esta área son relativamente objetivos por lo que se puede entrenar a diferentes evaluadores para que realicen evaluaciones de manera confiable. 

Análisis de contenido 

Este análisis implica el sondeo de los temas en uno o varios de los mundos del niño y las relaciones entre ellos. Existe una tendencia en cuanto a que ciertos mundos aparezcan de un modo más frecuente en el juego del niño, como escenas bélicas, ciudades, escenas de tráfico y campiranas, otras en granjas y una más en zoológicos. 

La descripción del niño respecto al mundo después de que se ha terminado, proporciona información valiosa acerca del significado de la creación. Algunas preguntas que podría hacerse quien aplica las pruebas son las siguientes: ¿existen temas repetidos acerca de la soledad, la agresividad o el nutrimiento? ¿Se presentan colisiones o accidentes violentos? ¿Cómo se relacionan entre sí las figuras humanas? ¿Existen objetos de identificación? ¿El niño describe escenas atemorizantes de la vida real, o el juego es una proyección del pensamiento que evoca un deseo?, etc. 

La mayoría de niños que se considera normales, y en particular los varones, construirán al menos una escena agresiva. Entonces, la tarea del evaluador es interpretar cuán agresivos son los mundos, que tan intenso o frecuente resulta el juego agresivo. Otra pregunta que debe hacerse es: ¿el niño se identifica con la víctima o con el agresor; por ejemplo, el niño utiliza soldados activos o pasivos? Estas observaciones proporcionan información no sólo en términos de cómo los niños consideran a la agresión, sino también de cómo manejan sus propios sentimientos agresivos. 

Por último, el análisis final

Después de las tres sesiones, la información recopilada sobres las hojas de observación y a partir de la toma de notas, está lista para que el evaluador la condense e interprete, con la utilización tanto de aspectos formales como los de contenido. Esto conduce a la hipótesis respecto al nivel del desarrollo del niño, de su personalidad, su fortaleza, sus defensas y problemas psicológicos. Aparte de lograr impresiones diagnósticas, las sesiones son excelentes oportunidades para que el evaluador observe la calidad de la relación interpersonal del niño y su probable respuesta a la psicoterapia. 


Referencia Bibliográfica:
Schaefer, C. E. (1988). Manual de Terapia de Juego. México: El Manual Moderno. 





viernes, 6 de septiembre de 2013

Mapeo Dibs en busca del yo

A continuación te presentamos un mapeo clínico de la historia y tratamiento terapéutico del caso de DIBS. Este caso fascinante nos muestra un claro ejemplo del gran poder que tiene la terapia de juego no-directiva (si deseas hacer las imágenes más grandes, haz clic sobre ellas).















MAPEO: Dibs en busca del Yo






Para conocer desde otra perspectiva el singular caso de DIBS da click aqui :)    --------------> Mapeo DIBS en busca del Yo